Make your own free website on Tripod.com

Home

CURSO INTERNACIONAL CONJUNTO: DEFENSORES DE DDHH / OBSERVADORES ELECTORALES | NUESTROS PROGRAMAS | CONSEJO CONSULTIVO | RED MUNDIAL | ASOCIACIONES DE NACIONES UNIDAS EN EL MUNDO | GRUPO REGIONAL LATINOAMERICANO. | RECONOCIMIENTOS INTERNACIONALES | MENSAJE DE MICHAEL DOYLE, CONSEJERO ESPECIAL DEL SECRETARIO GENERAL DE LA ONU | NOSOTROS LOS PUEBLOS... | VOLUNTARI@S ANUV | Cuerpo Internacional de Socorros y Emergencias ANUV - IUTSI | Grupo Comando ANUV Rescate Carabobo | Grupo Operaciones Especiales ANUV - CLOE | Grupo Apoyo Todo Terreno ANUV - SIN LIMITES 4 X 4 | CARTA DE LA PAZ DIRIGIDA A LA ONU | DESARROLLO HUMANO | ONU Y DERECHOS HUMANOS | CONOCIENDO MÁS DE NACIONES UNIDAS | VISITANDO NACIONES UNIDAS | ENLACES Y CONSULTAS
ASOCIACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS Venezuela
MENSAJE DE MICHAEL DOYLE, CONSEJERO ESPECIAL DEL SECRETARIO GENERAL DE LA ONU

En su primer discurso como Consejero Especial del Secretario General de Naciones Unidas, Michael Doyle, se dirigió a la Federación Mundial de Asociaciones de Naciones Unidas (FMANU) el 2 de abril. Habló de la importancia de la sociedad civil y el Pacto Mundial para la realización de los principios de la Carta de Naciones Unidas y agradeció el papel de la FMANU como agente movilizador de la sociedad civil mundial.

" No podría estar más contento que de estar hoy aquí con el Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de ANUs y sus distinguidos invitados. Como alguien que ha seguido los eventos de Naciones Unidas durante un buen número de años, soy muy consciente del papel vital que las ANUs han jugado en mantener el compromiso mundial de cooperación global.

Pero déjenme empezar mencionando un sentimiento de ironía sobre el hecho de que estoy aquí representando Naciones Unidas ante las ANUs. Estaría más cómodo representando las ANUs ante Naciones Unidas.
He estado asociado a la ANU USA desde 1983 cuando, empezando como profesor asistente, codirigí un proyecto de investigación de intervención regional de la ANU. Tuve la buena fortuna de mantenerme en contacto con ANU USA desde entonces y he participado en muchos encuentros y grupos de trabajo.
La ironía es que, aquí represento Naciones Unidas ante las ANU, después de haber estado asociado con una ANU durante 18 años, y hasta ahora - durante 4 horas y algunos minutos - con las Naciones Unidas.
Claramente mi historia en Naciones Unidas no es muy profunda, por lo que permítanme la indulgencia de mantener mi sombrero académico por unos minutos y compartir con Uds. algunos pensamientos profesionales sobre tres temas:

1. ¿Qué tipo de orden mundial existe y que valores promueve o bloquea?
2. ¿Qué papel desempeñan las organizaciones internacionales, y Naciones Unidas en particular, en unir el vacío que existe entre la llamada de nuestros valores y el orden mundial existente?
3. Y concluir con un comentario sobre el papel de la sociedad civil en el sentido amplio unión corporativa, religiosa, ONG puede desempeñar a favor de Naciones Unidas.

Teoría Normativa del Orden Mundial

Empecemos sobre cómo podría y debería organizarse el mundo políticamente. Y entonces miremos el papel de Naciones Unidas en éste.
Cómo debería uno afrontar varias formas de organización política potencial del mundo de la política con respeto a su capacidad de cumplir con un conjunto de valores humanos que pudieran ser ampliamente compartidos, si bien no exactamente del mismo modo, en todo el mundo? Tomemos, por ejemplo, los valores de paz, prosperidad; identidad nacional o cultural o pluralismo; y entonces otros valores individuales de la sociedad (incluyendo democracia, participación, igualdad y autodeterminación).
¿Qué tal funcionan los varios esquemas de orden internacional para cumplir con los valores humanos básicos a nivel global? El teorista político Michael Walzer en un fascinante ensayo ha remarcado que el sistema internacional ha sido durante largo tiempo una mezcla de duras elecciones entre estos valores. Las elecciones teoréticas han ido desde poco hasta la mayoría de la gobernabilidad internacional, esto es, desde la autonomia nacional autárquica (y anarquía internacional) a un gobierno global, jerárquico, centralizado sobre todos los individuos.
Imaginemos un espectro de posibilidades de anarquía internacional, en la derecha, hasta, en la izquierda, gobierno o jerarquía global. Durante la mayor parte de la era moderna (desde la Paz de Westphalia en 1648) el mundo ha sido organizado en la derecha. En las teorías típicas idealizadas de los filósofos, como en el Leviatán de Thomas Hobbes, el estado era la manera de superar la anarquía de la sociedad civil descontrolada la desagradable, bruta y disminuída condición que persistiría sin ningún control sobre la violencia, estableciendo orden dentro de sus límites, pero necesariamente, continuando la anarquía fuera de estos.
Nuestros antepasados han elegido (o han forzado) el orden doméstico en el contexto de la anarquía internacional porque es más probable que seamos asesinados por nuestros vecinos que por los que están lejos, y los Leviatanes también nos protegen de las amenazas lejanas. El estado nos da la paz doméstica, lo más importante, y alguna posibilidad de prosperidad nacional. Los Leviatanes regularon la propiedad e intercambio y por tanto favorecieron las inversiones productivas y el comercio de acuerdo con las ventajas comparativas y las economías de escala, que a su vez pueden llevar al crecimiento y bienestar materiales. Adicionalmente, este Leviatán tenderá a proteger su propia identidad nacional mediante la regulación de la educación y la cultura.
Todo esto son bienes, pero también dio lugar a males consiguientes. El precio de la seguridad doméstica es la anarquía internacional. Debido a que el estado tiene todo el poder, no existe una regulación externa, y por tanto, reside en un mundo en que cada Leviatán goza de completa libretad para amenzar a cualquier otro Leviatán, un mundo potencialmente destructivo, especialmente con tecnologías que son tan peligrosas como armas nucleares. Dichos Leviatanes, además, tendrán con seguridad poca preocupación por las naciones peor emplazadas, sea según criterios económicos o políticos. Si no hay hostilidad, entonces las solicitudes de ayuda internacional se encuentran con una indiferencia.
Consideremos, por tanto, el valor de movernos a la izquierda en el espectro, hacia una gobernabilidad globalmente centralizada. En lo más a la izquierda, un Leviatán global evita la guerra internacional del mismo modo que un Leviatán doméstico evita la guerra civil. Cuando todos los habitantes del mundo estén sujetos a un Leviatán global, las virtudes domésticas de la seguridad, prosperidad y quizás solidaridad podrán ser replicadas a escala global. Lo que uno pierde, sin embargo, es la identidad nacional y cultural (si tal diversidad cultural existió anterior al orden global). Y los ciudadanos pueden ser objeto de lo que el filósofo alemán del siglo XVIII llamó despotismo sin alma de dimensiones globales donde no hay diversidad, poca libertad y ningún refugio externo de la posible opresión del estado global.
Estas duras alternativas levantan la tentación de mirar entre ambos finales del espectro. ¿Qué obtenemos entonces? Podemos imaginar a la derecha del imperio global imperios y órdenes que compiten entre si como la Pax Romana o, uno puede imaginar moviéndose a la izquierda de la pura anarquía hobbessiana un sistema algo más social uno en el que los estados reconozcan la ley internacional, aceptando ciertas restricciones legales en su comportamiento que de otro modo sería bélico. Los regímenes (reglas internacionales y organizaciones) pueden entonces proveer una infraestructura política y legal para una sociedad civil global que se levante de lo más profundo de la anarquía internacional permitiendo a las corporaciones, sindicatos, iglesias, y/o organizaciones no gubernamentales operar más allá de los límites inmediatos y la protección del estado-nación.
Podemos parar un minuto para remarcar que algunos han sugerido que más que imaginar junglas internacionales alternativas, deberíamos especular sobre diferentes, tal vez, fieras más domadas. El filósofo alemán Immanuel Kant discutió reconocidamente que el estado republicano liberal (lo que llamaríamos estados democráticos liberales) podrían establecer una paz basada en el respeto mutuo entre ellos. Hay algunas pruebas que apoyen la existencia de una paz democrática, pero lo que una paz democrática no puede conseguir es paz en los estados no democráticos. Añadiría fervor ideológico a la ya complicada dificultad de las relaciones. Y la democracia hace poco para asegurar, por si misma, un próspero, sólido y sostenible orden económico internacional. Necesitamos sólo recordar qué poca democracia de mercado ayudó a la Alemania de Weimar de los años 1920s.
El mensaje de la gobernabilidad global existente es por tanto una elección dura. No hay un solo acuerdo que lo permita todo que obtenga la paz internacional, paz doméstica, libertad y democracia, prosperidad, igualdad e identidad pluralista. No hay una solución de equilibrio perfecto.
El orden mundial de hoy se dirgie hacia el borde derecho, cercano a la absoluta soberanía de la autarquía nacional pero tendiendo hacia el medio y en los inicios de los sociedad civil global y los regímenes internacionales de comercio, finanzas y organización a escala regional y global. No estamos experimentando ni todas las virtudes ni todos los vicios de cada extremo de la anarquía internacional ni la jerarquía global.

El papel de Naciones Unidas
¿Que papel desempeña Naciones Unidas en el orden existente en la actualidad? Naciones Unidas, como la única organización universal, con muchos propósitos, internacional y pública tiene un rol vital a desempeñar. No puede transformar ella sola el orden actual pero puede mejorar los males irremediables y construir sobre los bienes del orden mundial actual.
Como mínimo, aporta un foro preexistente con normas acordadas y capacidades, uno que no necesite ser negociado laboriosamente de nuevo para cada nuevo esfuerzo de cooperación internacional y diálogo.
Lo mejor y más efectivo, Naciones Unidas pueden reforzar la cooperación internacional y aportar una plataforma para la sociedad civil global emergente a la vez que proteger los derechos individuales fundamentales y de autodeterminación nacional.
Lo hace aplicando convenios acordados internacionalmente o decisiones de estados miembros, como en el mantenimiento de la paz o la ayuda al desarrollo. Sirve como foro para la articulación y codificación del desarrollo del derecho internacional, y ofrece la perspectiva de dirigir lo que Conor Cruise OBrien llamó una vez drama sacro en el que la comunidad internacional invoca y mantiene ella misma los principios que su mejor yo ha decretado.
Pero Naciones Unidas es claramente una delgada clavija sobre la cual descansan estas ambiciones más grandes. Su esencia es la ausencia de soberanía. A diferencia de los estados cuya prerrogativa de soberanía es definir sus propias competencias, las competencias de Naciones Unidas son definidas por los estados. En la medida más simple su presupuesto el año pasado de 2.500 millones de $ es pequeño en comparación con los presupuestos de los gobiernos nacionales y era sólo un poco mayor que el del Departamento de Bomberos de Tokyo, el cual tenía solamente el 4 % del presupuesto de la región metropolitana de Tokyo. Su personal es menor en número que en la mayoría de grandes corporaciones privadas. Naciones Unidas, excluyendo las organizaciones afiliadas, ha encogido un 20 % desde 1997, siendo ahora poco mayor que la compañía americana AMWAY. Incluso cuando se añaden las fuerzas para el mantenimiento de la paz militares y civiles, internacionales y locales -, el sr. Connor del Departamento de Dirección General de Naciones Unidas trabaja ahora para una organización menor que la firma de auditores Price Waterhouse que anteriormente dirigía.
Claramente, Naciones Unidas solo tendrá éxito si se avanza en los principios de su Carta con el apoyo activo de sus Estados miembros y la sociedad civil.

La Sociedad Civil Global

La Sociedad Civil Global desempeña un papel revolucionario en la transformación del orden internacional corriente. Más de 30000 ONGs han sido creadas desde 1980. Miles de ellas tienen un papel esepcífico dentro de Naciones Unidas y en cooperación con las agencias de Naciones Unidas. En 1948 el ECOSOC afilió 41 ONGs hoy hay más de 2000. Son los ojos y los oídos de la comunidad internacional, los valerosos trabajadores de innombrables programas en partes del mundo frecuentemente peligrosas.
Las ONGs son los tábanos que defienden los principios de Naciones Unidas. Son las comadronas que asisten en la investigación y la defensa que han mantenido nuevos acuerdos de responsabilidad global en medio ambiente y otras áreas. Son, también, las madres, o al menos los padres, de la progresiva transformación del orden internacional, como se demostró recientement en la campaña antiminas, el tribunal penal internacional y la condonación de la deuda externa.
Algunas, notablemente, las ANUs, centran sus esfuerzos en el apoyo y la formación de Naciones Unidas directamente. Deberían ser y son los primeros críticos con Naciones Unidas y sus más fervientes defensores, educando y mobilizando el apoyo popular y gubernamental.
La comunidad empresarial global ha emergido recientemente en una asociación similar con la Secretaría General y el Pacto Mundial una iniciativa genuina de múltiples interesados que combina las ONGs, las empresas y el trabajo en la promoción de los derechos humanos, estándards laborales y progreso medioambiental. Más que un nuevo orden rgulatorio, busca establecer una plataforma de aprendizaje cooperativo en que las mejores actuaciones sean documentadas e imitadas, inspirando futuras asociaciones.
Lo que las ONGs y la comunidad empresarial comparten es la innovación y la flexibilidad que la innovación requiere. Ambas son instituciones voluntarias. Ambas pueden ser juzgadas por las leyes públicas; pero, a diferencia de los estados y las Naciones Unidas, ninguna responde formalmente a los que piden que hablen o a los que afectan sus acciones. El mal comportamiento, si ocurre, es curado por la pérdida de mercado, para los negocios, o la pérdida del apoyo, para las ONGs.
El crecimiento revolucionario de la sociedad civil global está transformando la política mundial. No tan rápidamente como algunos querrían pero demasiado deprisa para otros. Y a pesar de la disputa ocasional, las ONGs y las empresas están en una asociación implícita. La globalización no es sostenible a no ser que adquiera una cara más humana y una infraestructura social a no ser que se repartan mejor los beneficios. Asegurar que estos beneficios son repartidos requiere a su vez cooperación entre empresas, estados, organizaciones internacionales, sindicatos, ONGs y organizaciones religiosas - entre otros.
Déjenme finalizar con una especulación que admito será provocativa. Hemos entrado en la era de la responsabilidad global. La idea de que vivimos en Un Mundo ha llegado, aunque dicha concepción está lejos de ser igualitaria. Y la sociedad civil, más que ser un observador, es un actor en ese mundo. Con la acción viene la responsabilidad. Será probablemente responsabilizado loado o culpado por las consecuencias. Los estados erraron la democracia alemana de los 1920s y ayudaron a reconstruirla después de la Segunda Guerra Mundial. Los estados y la Liga de Naciones se equivocaron en España y Etiopía en los 1930s, Naciones Unidas y los estados miembros fallaron en Ruanda en 1994 pero juntos han ayudado a restaurar la paz de tierras desgarradas por la guerra. La próxima vez cuando se distribuya el crédito o la culpa la sociedad civil estará seguramente delante y al frente".

Michael W. Doyle is Director of the Center of International Studies and Edwards S. Sanford Professor of Politics and International Affairs at Princeton University.

Born in Honolulu, Hawaii, he was educated in France and Switzerland and received his high school diploma from Jesuit High School, Tampa, Florida. He studied at the U.S. Air Force Academy for two years (and also qualified as a parachutist at Fort Benning) before transferring to Harvard University, where he earned his A.B., M.A. and Ph.D. (in Political Science in 1977). He completed his military service in the Massachusetts Air National Guard.

Professor Doyle has taught at the University of Warwick (United Kingdom), Johns Hopkins University and Princeton University. His research has been supported by a Ford Foundation Research Fellowship in International Economic Order; a SSRC/MacArthur Foundation Fellowship in International Peace and Security Studies; a Membership in the Institute for Advanced Study, Princeton; a Hewlett Foundation Fellowship at the Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences; and grants from the Ford, MacArthur, and J.Christian Johnson Endeavor Foundations.

His publications include Ways of War and Peace (W.W. Norton); Empires (Cornell University Press); UN Peacekeeping in Cambodia: UNTAC's Civil Mandate (Lynne Rienner Publishers); Keeping the Peace (Cambridge University Press) which he edited with Ian Johnstone and Robert Orr; Peacemaking and Peacekeeping for the New Century (Rowman and Littlefield) edited with Olara Otunnu; New Thinking in International Relations Theory (Westview) edited with John Ikenberry; Escalation and Intervention: Multilateral Security and Its Alternatives (Westview Press/United Nations Association) edited with Arthur Day; and Alternatives to Monetary Disorder (Council on Foreign Relations/McGraw Hill) which he wrote with Fred Hirsch and Edward Morse. He has also published articles, chapters in books and occasional essays including "Kant, Liberal Legacies, and Foreign Affairs: Parts I and II," in Philosophy and Public Affairs (1983).

He is chairman of the Editorial Board and the Committee of Editors of World Politics. He was the vice-president and senior fellow of the International Peace Academy and is now a member of its board of directors. He is also a member of the External Research Advisory Committee of the UNHCR, the Advisory Committee of the Lessons-Learned Unit of the Department of Peace-Keeping Operations (UN), and the Council on Foreign Relations, New York.

His current areas of special interest are in philosophies of world politics and new developments in UN peacekeeping